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FEDERICO BOSCHE, GERENTE DEL HOTEL CASA NARANJA, NICARAGUA
¿Por
qué decide implementar buenas prácticas de manejo en Casa
Naranja?
Antes de ser hotel esta fue mi casa por más de quince años y
desde entonces mis padres nos educaron, a mí y a mi hermano, a
respetar y cuidar nuestros recursos, los jardines y al personal
empleado. Durante mis estudios tuve la oportunidad de participar
en varios seminarios de buenas prácticas de turismo, donde
reconocí que muchas actividades de conservación ambiental eran
las mismas que ya aplicábamos en mi casa. Entonces, al conocer
sobre Rainforest Alliance cobró más sentido ser parte de un
programa formal de sostenibilidad.
¿En
qué ha contribuido el trabajo con el programa de Rainforest
Alliance?
El programa involucra dos diagnósticos y, precisamente, ya
estamos trabajando en el segundo. Esto ha sido todo un proceso
de aprendizaje en el que hemos mejorado y aumentado las prácticas
ambientales que de una u otra forma veníamos haciendo;
aprendimos sobre la necesidad de llevar registros de las
iniciativas ambientales que realizamos, las cuales -- ahora
sabemos -- son muy importantes en este proceso de diagnósticos.
En
el día a día, ¿qué hace Hotel Casa Naranja para demostrar su
trabajo sostenible?
Es una serie de "pequeños" esfuerzos que van desde
mensajitos para sensibilizar y educar tanto empleados como a los
huéspedes para que nos ayuden a cuidar, economizar recursos y
reciclar. Por ejemplo, tenemos una Jefa de Medioambiente y los
trabajadores están muy comprometidos con la separación de
desechos, incluso, el aceite de cocina usado se está dando a
personas que lo reutilizan como combustible.
Quizá
lo más importante es que Casa Naranja da el ejemplo: aquí nos
mantenemos trabajando e inventando cosas para disminuir nuestro
consumo de agua y energía. Por ejemplo, el Hotel cuenta con un
cableado eléctrico totalmente nuevo que consume energía de
forma más eficiente; lámparas de ahorro de electricidad y
tragaluces para evitar encender luces innecesarias. Entre las
iniciativas interesantes está el que colocamos aislantes (unas
láminas metálicas ubicadas en el techo), para refrescar el
espacio y no tener que usar tanto el aire acondicionado.
También
desarrollamos un sistema de microclima que ofrece a los huéspedes
la opción de refrescarse de forma amigable con el ambiente, sin
ventiladores ni aire acondicionado. Este consiste en una delgada
tubería con hoyitos diminutos, que recorre todo el tejado del
hotel. De estos agujeros sale una pequeña cantidad de agua a
presión que permite disminuir hasta 5 grados de temperatura en
las horas más calientes del día y, además de refrescar los
pasillos y jardines, mantiene las áreas verdes como si
estuvieran expuestas a un rocío de montaña.
Entonces
es cierto, ¡pasan inventando mecanismos de ahorro! ¿De dónde
sale tanta creatividad?
Siempre estamos atentos a nuevas ideas y pensando cómo
implementarlas. Los aislantes de calor surgieron después de
unas vacaciones que pasé en la playa. Llegamos a la casa de un
amigo y cuando la vi por fuera pensé que nos íbamos a cocinar
dentro, porque estaba forrada en metal. La sorpresa fue que al
entrar estaba mucho más fresco que afuera. Así que tomé la
idea para el hotel.
Las
capacitaciones ha sido un elemento crucial en todo esto. No solo
son importantes para educar a los empleados sobre la importancia
y el sentido de este trabajo, también para perfeccionar
nuestras técnicas y servicios y tener más certeza sobre las
iniciativas que efectuamos.
Según
su experiencia, ¿podría decirles a otros hoteleros que sí es
posible operar de manera sostenible sin hacer enormes
inversiones?
Bosche: ¡Claro! Lo más costoso que nosotros hemos hecho fue
renovar el cableado del hotel; pero al ver el ahorro en la
factura eléctrica entendemos que fue una gran inversión. Lo
que más se requiere para laborar de forma amigable con el
ambiente es voluntad.
Ahora
que menciona la palabra inversión, ¿pueden estas prácticas
ambientales beneficiar la parte empresarial?
Para ser exactos, en el año y medio que tenemos de trabajar
bajo el programa logramos disminuir en 15 por ciento nuestras
facturas de agua y luz. Nuestra política ambiental también ha
sido una herramienta de mercadeo, ¡algo que nunca habíamos
aprovechado! Con nuestra participación el Eco Index de Turismo
Sostenible hemos registrado que triplicó la visitación a
nuestro sitio Web. Y no podemos olvidar la satisfacción del
clientes, a quienes les agradan nuestras prácticas ambientales
y dicen sentir "la buena vibra" entre todo el
personal.
El
ángulo social es un pilar básico de la sostenibilidad, ¿qué
esfuerzos están haciendo en esta materia, por ejemplo, con sus
empleados?
Pues
como esto es un hotel pequeño, todos los empleados son tratados
como familia. Brindamos los beneficios laborales completos;
incentivamos al personal con bonos cuando hay una ocupación del
85 por ciento. También damos becas a sus hijos y hasta nos
enorgullece decir que a algunos les hemos ayudado a construir su
casita.
¿Tienen
proyección comunal?
Sí. Por ejemplo, el hotel se abastece en un 100 por ciento de
productos comprados a productores nicaragüenses; promovemos el
turismo hacia áreas protegidas; hacemos donativos para sembrar
árboles y compensar nuestra huella de carbono; donamos recursos
a instituciones como la Cruz Roja y mi madre, doña Chylo
Bosche, es pintora e imparte clases de arte a niños de
distintas comunidades.
También
tenemos proyectos con miras a expandir este trabajo hacia otras
zonas. Uno es de ellos es una finca, en el sector del río San
Juan, que estará dedicada a un jardín botánico y a la siembra
de árboles nativos que ayuden a rescatar el hábitat para la
guacamayas de esa zona. Otro plan en marcha es un vivero de
tortugas en la playa.
Son
un hotel pequeño pero, al parecer, muy ambicioso. ¿Cómo se
proyecta el futuro empresarial y el trabajo ambiental de Casa
Naranja?
Deseamos terminar el proceso Para poder ofrecernos como el
primer hotel de la capital que desarrolla un turismo sostenible
en Nicaragua y llegar a optar por la certificación, en un
mediano plazo.
Casa
Naranja también está planeando crecer para ofrecer 20
habitaciones, gimnasio, spa, salas de reuniones, entre otros. Y
con esto esperamos que crezcan nuestros proyectos ambientales,
como instalar paneles solares y mejorar la calidad de vida de
nuestros empleados.
Queremos
demostrar que para ser sostenible no necesariamente debe ser un
hotel de montaña, sino un consciente y respetuoso del ambiente
y de sus trabajadores.
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